Familia

Adios mujeron, adios abuela.

5 de la mañana, Miércoles 29 de Enero de 2014, 95 años, finalmente, después de tanto pelear, descansas ya.

Me enseñaste cuando era yo niño que la ensalada podía ser algo rico si lo combinabas con arañas, me enseñaste que el agua de sabores podía ser diferente y a la fecha no he podido hacer el agua de limón tan sabrosa como la hacías tu. Me emocionaba comer balas y desayunar palomitas. Las visitas a tu casa eran la oportunidad de explorar los closets llenos de cosas viejas, emocionantes, divertidas, diferentes, cosas que no entendía pero que no podía dejar de tocar, de usar, de probar, de oler, de jugar. Tu cuarto era la nave espacial o el barco pirata o el río de lava de los juegos que nos inventábamos los primos cada fin de semana.

Me enseñaste, con tu paciencia infinita, que los domingos son días de descanso, para disfrutar, para convivir y hablar, contar historias y hacer bromas tontas que se oirán un millón de veces antes y después de ese domingo pero que un millón de veces harán gracia por que cada una de esas veces algo cambiará, aunque solo sea el tono en que se dice o las palabras al hablar. Y cada domingo era de fiesta por que ir a tu casa era ver a mis primos, a mis tíos, a mis tías, a mi gente.

Me enseñaste, con tu enorme dulzura, por sobre cualquier otra cosa, que recibir a la gente que amas en tu casa es la mas grande de las delicias que se pueden disfrutar alrededor de una mesa.

Fuiste, abuelita Carmen, el pegamento que mantuvo unida a una familia de 11 hermanos, 11 niños a los que criaste magníficamente por que cada uno de ellos es un ser humano extraordinario. Gracias por que tú y mi abuelo me dieron un papá que me enseñó a ser un caballero, un hombre de trabajo, una persona de bien; un papá al que yo no puedo mas que aspirar a parecerme un poco, a intentar ser tan grande como ha sido el. 

Tocaste tantas vidas durante tu brevísimo lapso entre nosotros que tu recuerdo vive en lugares cercanos y lejanos, en cualquier lugar en el que alguien que te haya conocido viva hoy, ahí vive tu alma, ahí vives tú. Solo saber que estabas aquí era suficiente para saber que el mundo era un lugar mejor. Ahora ya no estas y es el momento en que empieza mi trabajo en serio, es ahora la labor de cada uno de los que nos quedamos honrar tu legado y perpetuar tu memoria.

Ve tranquila abuelita, salúdame a Car, comparte con ella el beso que te dejé al despedirme de ti y espérame un ratito, aún tengo mucho por hacer de este lado de la vida, pero estate segura que cada vez que coma arañas voy a sonreír pensando en ti, hasta el día en que sentados otra vez alrededor de alguna mesa eterna nos contemos la semana y sus eventos, nos riamos de las mismas bromas tontas y esperemos respetuosamente, hasta yo, el mas ateo de tus nietos, a que termines de bendecir la mesa para poder probar otra vez tu agüita de limón.

Te quiero Abue, nos volveremos a ver, te lo prometo.