Reflexión

Y tu te quejas??

Sin afán de caer en el video inspiracional, este perro me impresionó lo suficiente como para postearlo acá y preguntarme lo siguiente:

Si el teniendo solamente 2 piernas puede hacer esto, a ti ¿que es lo que te detiene?

Respuesta: En efecto, nada.

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everybody lies

Todos mentimos…

…en especial la gente que dice que no miente.

Es inevitable, es parte de la naturaleza misma del ser humano, la mentira es un mecanismo de defensa, una barrera, una necesidad hasta cierto punto. Lo hacemos no por que seamos malos o queramos lastimar a la gente a la que le mentimos. Mentimos por el simple hecho de que no podemos evitarlo.

Mentiras pequeñas, mentiras grandes, mentiras que le decimos a los demás, mentiras que nos decimos a nosotros mismos, mentiras blancas, mentiras que nos duelen, mentiras que lastiman, mentiras clásicas como aquella de “yo no digo mentiras”, esa, sin lugar a dudas, es la mentira más grande que he escuchado. Las personas que a lo largo de mi vida la han dicho son las personas que invariablemente más me han decepcionado, las que más me han lastimado.

Me reconozco mentiroso, no uno vulgar, un excelente mentiroso, tal vez por eso soy escritor, amateur pero escritor al fin y al cabo que la veintena de cuentos terminados, los casi 50 bocetos de historias, este blog y las incontables noches insomnes escupiendo mundos en papel no son en vano. Ya lo dijo Juan Rulfo, si me permiten el atrevimiento de citar tamaño monstruo sagrado de la literatura: “Somos mentirosos; todo escritor que crea es un mentiroso, la literatura es mentira; pero de esa mentira sale una recreación de la realidad; recrear la realidad es, pues, uno de los principios fundamentales de la creación.”

Si, yo miento, soy bueno haciéndolo, no me avergüenzo.

Keep on dreaming

¿Que pasaría si tomaras las riendas de tu vida para variar?

“If your dreams do not scare you, they are not big enough” – Ellen Johnson Sirleaf

Me encanta que mis sueños asusten a la gente y la cara que ponen cuando casi puedo oírlos pensando que hay algo terriblemente mal conmigo. Me encanta que mis proyectos me inspiren miedo, el rush que siento cuando se que estoy trabajando por alcanzar mi objetivo y cuando alguien me dice que alguno de mis proyectos no puede hacerse, es tanto como decirme “te reto”. No hay nada en esta vida que me guste más que un buen reto.

Encuentro que esa sensación de que algo no podrá hacerse, de que algo es demasiado complicado o que implica mucho trabajo y esfuerzo, es el motivador mas grande que puede haber en mi vida. Por que las cosas que verdaderamente valen la pena en este mundo, son las cosas que más trabajo nos cuestan. Mi orgullo se ve picado cada vez que miro al cielo y parece que mis sueños se encuentran demasiado lejos. Y es cuando más me concentro y más me esfuerzo, cuando más trabajo y más me enfoco, es entonces cuando cosas increíbles pasan en mi vida.

Uno de los mejores trabajos que he tenido acabó el 31 de Diciembre de 2011, así que, feliz año nuevo para mi ¿no? Pude lamentarme y deprimirme, pude buscar otro trabajo, pude seguir con mi vida como hasta ese momento. No lo hice, en cambio decidí deshacerme de absolutamente todo lo que tenía, juntar todo el dinero que saliera de la venta y tomar un año sabático para irme a viajar por el mundo hasta que no me quedara un peso en la bolsa. Fue sin lugar a dudas una de las mejores decisiones que he tomado y una de las que mas me ha cambiado la vida. Cuando, muchos países, gente, amores perdidos, amigos nuevos, trenes, aviones, días, semanas y meses después regresé a México, solo tenía 12 euros con 50 centavos en la cartera. Pero eso no tenía la menor importancia por que traía el alma limpia, repleta de cosas bellas y mas historias en la bolsa de las que seré capaz de escribir jamás. Me pasaron cosas tan extraordinarias que al contarlas no es raro oír “no puede ser, no te creo”. Y ese justamente es el problema: No creemos. Hemos aprendido a no creer en nada pero sobre todo no creemos en nosotros mismos.

Soy padre de un extraordinario niño de 11 años y si algo se, es que, sin importar lo que pase, siempre voy a seguir mis sueños, se que él lo entenderá, incluso probablemente lo admirará y, espero, aprenderá a soñar y a trabajar por sus sueños sin miedo a comenzar de cero cien veces y una más, tal como su papá. No puedo imaginarme manteniendo una cara ecuánime mientras le digo la mas antigua y famosa de las excusas: Yo tenía un sueño pero entonces llegaste tú y tuve que olvidarme de ese sueño para llevar una vida cómoda y mediocre. Con una declaración así ¿que clase de inspiración podría yo ser en su vida? ¿como lo haría sentir? ¿Culpable, responsable, amargado, resentido?

Cada vez que alguien me restriega aquello de “Haz lo que quieras”, yo contesto, sin rastro de apasionamiento, un contundente “Si, generalmente lo hago”, respuesta que he usado más veces de las que puedo acordarme. Por razones que no puedo entender veo a mi alrededor a gente que no conoce su potencial o que decide desperdiciarlo con pretextos y excusas que se dicen a si mismos hasta que están tan adormecidos que no pueden ya distinguir la frontera entre su zona de confort y el mundo real, así de borrosa, así de peligrosa es esa linea. Pero lo que es verdaderamente triste, es que todas las excusas que esa gente se inventa para no explotar ese potencial y perseguir la grandeza, es que le asusta demasiado tomar las riendas de su vida y decidir, de una vez y para siempre, vivir una vida que valga la pena vivir.

Si, da miedo. El precio es alto, pero una vez que conoces la libertad de seguir el ritmo de tu propio tambor, emprendes un camino que no tiene vuelta atrás.

Ilusiones, las mentiras que nos decimos a nosotros mismos

Vivimos de ilusiones, la ilusión de estar enamorado y la ilusión de que en esta ocasión todo saldrá bien, la ilusión de amar y sobre todo la ilusión de ser amado. La ilusión de un nuevo año y la ilusión de que todo lo malo que sucedió el año pasado se acaba para iniciar, en una página en blanco, la nueva historia de nuestra vida. La ilusión de que la persona que amamos algún día nos amará de vuelta, la ilusión del poder, la ilusión de la seguridad cuando activamos una alarma o cuando compramos la pistola calibre .38 pensando en proteger la casa y que al final sólo servirá para sacarnos de nuestra miseria una vez que nos demos cuenta que nuestra vida no es mas que una ilusión.

Se dice que el amor mueve al mundo, mentira. La ilusión es lo que mantiene a este mundo girando, ese es el poder de la ilusión. Cuando el político promete que la economía-seguridad-estabilidad-lo-que-sea del país mejorará de ser electo, no hace nada distinto al lo que hace un marido golpeador cuando arrepentido y lloroso promete nunca más lastimar a su mujer o una madre golpeadora jamas destruir la infancia de sus hijos a golpes. Falsas promesas que creemos por que nos atrae tan solo la ilusión de creer. La ilusión hace que el novio y la novia frente al altar se juren amor eterno cuando los dos saben que en esta vida no hay nada para siempre. Y esa promesa no hace mas que alimentar una ilusión igual de absurda que la promesa del sacerdote que los mira con ojos de vaca en éxtasis mientras los une en sagrado matrimonio, de mantenerse célibe para lo que sea que estos seres retorcidos prometen celibato. La ilusión de una religión, la ilusión de un dios, la ilusión de que después de morir habrá otra vida mas allá. Todo es una ilusión.

Si, todo en esta vida es una ilusión, nada es real, creemos que lo es por que todos en mayor o menor medida necesitamos clavos ardientes a los cuales agarrarnos. Somos solamente un puñado de insectos desesperadamente intentando no ser aplastados por la implacable y pesada bota de la realidad.

Vivimos de ilusiones.

De ilusiones que creamos en nuestra cabeza, de las mentiras que nos decimos a nosotros mismos, de espejismos en el desierto de nuestra soledad. Todo, absolutamente todo eso, lo hacemos para ahuyentar al fantasma de nuestra existencia y el dolor insoportable que significa vivir.